Lo más bonito de cada victoria es siempre su storytelling.
El domingo España ganaba su segunda Copa del Mundo de la FIFA. Vamos, el Mundial de fútbol.
Pero, más allá de los goles, los jugadores, el arbitraje y las actuaciones de la final, prensa y redes sociales se han llenado de historias personales.
Cucurella, sus hijos y la paella.
El pueblo valenciano que vio nacer a Ferrán, ídolo del partido final, duramente criticado durante el campeonato.
Nico Williams entregando la medalla de campeón del mundo a su madre. Una madre que cruzó el Sáhara embarazada en busca de esperanza para sus futuros hijos.
Lamine, su hermano pequeño, al que ya adoramos todos y la presión de sus padres para sacarlos adelante desde un barrio marginal de Mataró, en Barcelona.
O Borja Iglesias, al que su posicionamiento político y sus valores privaron de ser convocado en varias ocasiones y que, finalmente, son precisamente esos valores los que le han llevado al triunfo junto a la selección española.
Nos acordamos del gol de la final por lo que nos hizo sentir en la noche del domingo, pero nos acordaremos siempre de los futbolistas por las historias que nos contaron.
Son estas historias, las historias detrás de los futbolistas, las historias de los chavales como personas, las que te hacen decidirte por tu favorito.
Porque te has sentido identificado con eso que ha contado. Esa historia que lo iguala a ti porque lo hace bajar de superestrella a persona.
Lo que sentimos, nos iguala.
Por eso contar tu causa mediante historias personales es la mejor estrategia para la atracción de atención y, por lo tanto, de fondos.
Pero contarlo de manera evocadora, racional y contextualizada a veces no es tan fácil como parecería.
Aunque exista inteligencia artificial capaz de escribir tu historia, conseguir que conecte es algo que todavía nos pertenece a los humanos, por aquello de que somos seres sensibles y empáticos.
Y a esto nos dedicamos desde Ojitos Amarillos, a conectar causas con personas, a través de las historias.
Yo no soy campeona del mundo.
Soy campeona de 𝘔𝘐 𝘔𝘜𝘕𝘋𝘖.
Y en el botón I HAVE A DREAM te dejo la historia de mi victoria.
Porque detrás de cada logro hay una historia que merece ser contada.


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