La accesibilidad me renta

La accesibilidad es un derecho fundamental. También en comunicación.

Practicar la accesibilidad conlleva una mejora para todo el mundo. No sólo cuando hablamos de los espacios públicos, también en algo tan básico e inherente al ser humano como la comunicación. Hemos de crear comunicación al alcance de todas las personas.

El 83% de los usuarios españoles ha tenido que cancelar algún trámite digital porque no lo entendían, según el estudio elaborado por la agencia de comunicación Prodigioso Volcán. El análisis determina que el 52,5% de los trámites no se explica con frases cortas, ya que superan las 30 palabras por oración. Los expertos en accesibilidad aconsejan no excederse de las 20 palabras. Abreviar la extensión de los textos administrativos o evitar el abuso de tecnicismos son algunas de las recomendaciones clave para la accesibilidad de la información a todos los públicos.

Si hablamos de los documentos informáticos, cuando se aplica la accesibilidad son más fáciles de leer, más comprensibles y mejoran la imagen de toda entidad que implementa la comunicación inclusiva. La accesibilidad les renta.

Un inciso:

Primero hemos de quitarnos de encima todos los prejuicios culturales que llevamos años adquiriendo con nuestra comunicación y hacerla más inclusiva y libre de machismo, capacitismo, homofobia, queerfobia, aporofobia, gordofobia o racismo. Y, a la vez, empezar a utilizar técnicas de accesibilidad disponibles en muchos de los programas informáticos que ya utilizamos.

A continuación, os propongo unos tips básicos de accesibilidad en diferentes tipos de contenido.

Contenido digital estático:

  • Mantener una estructura clara y un orden jerárquico
  • Crear contraste de color entre conceptos
  • Texto comprensible
  • Siempre agregarle el texto alternativo

Contenido digital dinámico:

  • Que esté transcrito
  • Subtitulado
  • Que tenga audiodescripción
  • Que esté doblado en lengua de signos
  • Que la idea (texto) sea comprensible

Si todavía no los estás aplicando, quiero que sepas que ahora existen recursos de accesibilidad ya integrados en los programas de texto, diseño, maquetación o vídeo. A continuación, te explico unas cuantas de estas revisiones de accesibilidad en los programas que ya estás usando:

  • WORD. El programa de texto por excelencia, en su apartado de Revisión, puedes comprobar la accesibilidad del texto con el que estés trabajando. Fácil y te indica los párrafos en los que puedes mejorar la legibilidad y accesibilidad, si fuera necesario.
imagen donde se muestra cómo llegar a la función de Accesibilidad en el programa Word
  • POWERPOINT. En este programa puedes elegir que se apliquen los subtítulos automáticos que describen el contenido desde el apartado Presentación de diapositivas. Puedes grabar también el audio que acompaña y narra las diapositivas y puedes mantener la ejecución del comprobador de accesibilidad mientras estás trabajando en la presentación.
imagen donde se muestra cómo llegar a la función de Accesibilidad en el programa Powrpoint
  • SUBTITLE EDIT. Aplicación gratuita para subtitular vídeos, en cuanto a accesibilidad tiene la opción contraria a Powerpoint, es decir, puedes pasar fácilmente el audio del vídeo a texto que describa las imágenes y ruidos. Si trabajas con Mac una aplicación parecida y que también cuenta con parámetros de accesibilidad sería AEGISUB.

  • CANVA. A Canva también se le puede pedir que revise la accesibilidad del contenido que hemos creado para mejorar la disposición de textos.

Y así con muchísimas más aplicaciones.

Cabe también garantizar accesibilidad de la comunicación en todo tipo de actividades y eventos mediante:

  • Interpretación en lengua de signos
  • Subtitulando todos los materiales audiovisuales
  • Optimizando el sonido mediante los bucles magnéticos
  • Utilizando recursos visuales que promuevan una mejor interpretación de todo lo que sucede en el evento.

Y, aunque parezca obvio, lo primero que debemos hacer para garantizar la accesibilidad a la comunicación como personas individuales cuando tratamos con una persona con algún tipo de discapacidad cognitivo-sensorial es habituarnos a ejercer buenas prácticas de comunicación para hacernos entendibles.

  • Hablar de cara
  • No taparnos la boca ni darle la espalda mientras le hablamos
  • Vocalizar bien. No gritar, ni hablar deprisa o demasiado despacio
  • Gesticular
  • Respetar el turno de palabra y no hablar todos a la vez
  • O escribir con frases simples y sinónimos y dibujar en caso necesario.

Lo verdaderamente importante es incluir siempre a tu interlocutor para que exista una comunicación fácil y fluida.

Ahora la accesibilidad es ya cuestión de voluntad, de querer incluir a todos y a todas en nuestra comunicación sin importar sus capacidades, gustos, lugar de origen o clase social.

Y recuerda: la accesibilidad te renta.

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